Río Quibú
la última novela del escritor Ronaldo Menéndez
¡Estrenamos BLOG!
Lengua de Trapo estrena bitácora con información sobre nuestros libros y nuestros autores: artículos, noticias, entrevistas, fotos, test de trapo, novedades …
Podéis entrar desde nuestra página de inicio.
Esperamos tus comentarios...
Rafael Reig, Cristina Cerrada, Ronaldo Menéndez,
Juan Aparicio-Belmonte, F. M.,
Milagros Frías y Alberto Olmos en
LA NOCHE EN BLANCO DE MADRID
Una nueva generación de autores tomó el centro de Madrid
el sábado 22 de septiembre en la Puerta del Sol
El acto contó con Rafael Reig y Ramón Pernas como maestros de ceremonias y con la presencia de Juan Madrid,David Torres, Laura Freixas, Eloy Tizón, Javier Azpeitia, Jordi Doce, Cristina Cerrada y Ronaldo Menéndez. A esta extensa lista se unieron entrevistas inéditas con autores de toda España entre los que se encuentran César Antonio Molina,Enrique Vila-Matas, Félix de Azúa, Francisco Ferrer Lerín, Milagros Frías, Manuel Fernández Cuesta, Ada Salas, Mercedes Abad, José Luis Giménez-Frontín y Eduardo Moga.
Tienda virtual LdT: sacamos nuestro fondo de armario
En una época en la que los libros apenas duran unas semanas
en las mesas de novedades para luego desaparecer fagocitados por un sistema que siempre busca lo último, Lengua de Trapo quiere ofrecer a sus lectores la posibilidad de acceder de una forma sencilla a los libros de nuestro fondo editorial.
Tener los primeros libros de Rafael Reig, Elia Barceló,
Carlos Eugenio López o Kjell Askildsen nunca ha sido tan fácil como ahora que abrimos por fin nuestra Tienda Virtual:
pasen y lean.
Mis proyectos: «seguir escondido, con las ventanas cerradas al exterior, escribiendo»
Sobre el cuento
«Un puñetazo en el estómago, un breve deslumbramiento, una invitación a repensarte, a repensar tu entorno».
Mi obra anterior
«Sociología, en estado puro, infinitamente más fácil de escribir que un relato o una novela. En los libros de pensamiento se puede navegar con mapas; en la literatura apenas existen rastros sobre la arena».
Mi vida
«Originalmente el libro se titulaba “Escritos a escondidas” porque tuve que esconderme simultáneamente de las agresiones de mi entorno laboral; de la dulce tiranía de mi familia; de la vida cotidiana y el medio en general, por pudor, por la vergüenza de enseñar lo que se escribe».
Mi visión de la literatura
«Escribir es, para mí, una forma de liberación, una posibilidad de libertad, un soporte para la existencia. Por extensión, la literatura es todo eso y más: un espacio de libertad inagotable, una fuente de sentido ilimitada».
Mis proyectos
«Literariamente hablando, seguir escondido, con las ventanas cerradas al exterior, escribiendo, hasta que considere que el trabajo ha alcanzado el punto de madurez necesario. Personalmente, seguir la máxima indispensable que Séneca dio a Lucilo: reivindicar para mí la posesión de mí mismo. Profesionalmente, llegar a ese estado de felicidad en el que vida y trabajo se confunden dichosamente».
***
«Mis cuentos son cuentos de ideas»
¿Por qué tu primera incursión en narrativa de ficción se circunscribe al cuento? ¿Qué consideras que te aporta este género para explorar eso que llámanos realidad?
Los cuentos deben ser un puñetazo en el estómago, ganar por K.O., como proponía Cortázar, llevando las paradojas hasta su consumación, intentando mostrar el envés de la realidad, lo que se esconde en las evidencias cotidianas. El cuento es estructuralmente más sencillo que la novela, el camino es más corto, las situaciones y los personajes más controlables, y a veces esa economía de medios sirve para resaltar más claramente lo que el autor pretende mostrar.
Tus cuentos, aunque «realistas» en gran medida, poseen elementos que rozan el absurdo. ¿Piensas, como suele decirse, que la realidad puede superar a la ficción muchas veces en cuanto a su falta de coherencia?
La literatura está echa de mentiras, eso es ya un lugar común, o de verdades trituradas y tamizadas literariamente que no serían creíbles si se expresaran directa y llanamente. Mis cuentos están basados, muchas veces, en una mezcla de materiales reales, históricamente documentables, pero mezclados y entrelazados con elementos de mi imaginación para expresar la idea que sostiene la narración. Mis cuentos son, creo, cuentos de ideas, aunque eso lo pienso más ahora que cuando los escribí, y los materiales narrativos, reales o no, están puestos al servicio de la resolución de un enigma o una paradoja intelectual.
¿Cómo conjugas tu trabajo como profesional del mundo editorial, con tu vocación de escritor de ficción?
En realidad vivo el proceso creativo como si no supiera nada de edición. Es curioso, pero cuando me enfrento a mis editores, es como si no tuviera relación profesional alguna con los libros, porque la escritura es en realidad una actividad completamente diferente a la publicación.
Háblanos un poco de tu próximo libro que será una novela: ¿tus temas tienen puntos en común con alguno de estos cuentos? ¿Por qué ahora novela y no continuar con el género corto?
En realidad tengo un libro entero de relatos acabado, pero lo dejaré dormir en el limbo de los justos una temporada. Quiero enfrentarme al reto de una novela, que requiere una capacidad de planeamiento de la estructura mucho más compleja que el cuento. Y me parece que en cuanto a los temas de fondo no soy nada original: el amor, la muerte, la traición, el perdón, el reencuentro, el restañamiento de las heridas del pasado, la precaria posibilidad de la felicidad...
Comencemos por trazar una imprescindible frontera, pues el lector suele confundir el género negro con la literatura policial…
No es extraño que el lector experimente cierta confusión, pues la terminología dista mucho de ser clara. En principio, la “novela negra” es un subgénero de lo que, por extensión, llamamos “literatura policiaca”, término algo contradictorio importado de Francia, donde se impuso gracias al peso de figuras como Vidocq, el inspector Lecoq y el comisario Maigret, todos ellos funcionarios policiales. Esta denominación genérica, encierra una paradoja, pues en la mayoría de los casos (sobre todo en los procedentes de la tradición anglosajona) no aparecen policías o estos son meros comparsas de un detective privado que no dudará en dejarlos en evidencia.
A grandes rasgos, podríamos decir que las literaturas “policiacas” son herederas de Poe y Conan Doyle, que inauguran lo que en el contexto anglosajón se denomina detective fiction, pues sus protagonistas son investigadores privados (muchas veces aficionados). En los años 20 esta herencia, más o menos lejana, se divide en dos ramas principales: el whodunnit o “novela enigma” [Agatha Christie, Ellery Queen y sus variopintas descendencias] y el hard-boiled norteamericano o “novela negra” [Dashiell Hammett, Raymond Chandler…]. A partir de los años 40 y 50, surgen una serie de variantes que aunque, naturalmente, enriquecen el género, no contribuyen precisamente a aclarar nuestro problema.
¿Cuáles serían los rasgos esenciales que separan al cuento policial de la llamada serie negra?
El término “novela negra” surge en Francia, tras la creación en 1945 de la colección Série Noire, en la que aparecen casi todos los grandes nombres del hard-boiled norteamericano. Estos autores habían irrumpido en un panorama dominado por la literatura detectivesca clásica, que no pretendía ser otra cosa que un mero divertimento, con unas narraciones de corte realista y grandes dosis de violencia y crítica social. Esos fueron los rasgos que distanciaron a Dashiell Hammett [por citar sólo al autor de la primera obra maestra del subgénero] de la mencionada literatura, que estaba en plena edad de oro. No se puede decir que el realismo fuese la prioridad de Agatha Christie, por ejemplo, y, desde luego, la violencia, la crítica social o el lenguaje descarnado de Hammett no tenían cabida en una “escuela” dominada por las convenciones y lo “políticamente correcto”. Tras la etiqueta “novela negra” se escondía además la intención de sus primeros impulsores en Francia de desmarcarse de los émulos de Christie, reivindicando un estatus de literatura con mayúsculas que le negaban a estos.
Eso en lo que se refiere a los clásicos. En nuestros días, las fronteras son mucho más difusas, no sólo por la eclosión de vertientes y temáticas a la que me refería antes, sino por los continuos cruces entre unas y otras y el mestizaje con otros géneros [misterio, anticipación, etc.]. Los debates sobre la adscripción de uno u otro escritor a uno u otro subgénero (a los que, por cierto, son bastante aficionados los frikis franceses) suelen ser tan agotadores como inútiles. En general, podríamos decir que las historias policiales de corte clásico siguen poniendo el acento en la propia mecánica de la investigación, que es la que hace avanzar la trama. Por otra parte, y parafraseando a Manchette, en ellas lo que importa es detener al culpable y apartarlo del campo social para restaurar la ley y el orden, perturbados por el delito. En la novela negra, la ley y el orden están bajo sospecha, y los culpables no siempre son los que aprietan el gatillo. Sus protagonistas, que no tienen por qué ser profesionales del crimen (pero pueden serlo, y estar a uno u otro lado de la ley), no tienen nada que ver con los superpolicías al uso; de hecho, son verdaderos antihéroes y casi siempre están de vuelta de todo.
¿Los cuentos aquí reunidos pertenecen exclusivamente a la serie negra, o hay un poco de ambos?
Creo que en el prólogo utilizo alguna vez la expresión “negro-criminal” para calificar estos cuentos. En principio, se trata de una antología de autores del género negro. No obstante, como decía hace un momento, si algo caracteriza a este género en nuestros días es la variedad y el mestizaje, y eso se refleja en la selección. Algunos de los cuentos son de una factura más clásica, como el de Raynal, que recurre al tópico del detective privado a la americana, o el de Vargas, que no deja de ser una especie de police procedural a la francesa. Otros se apartan de los moldes del género, como el de Leroy, que coquetea con la ciencia ficción, o lo parodian, como los de Benacquista y Manchette, ambos excelentes. Sin olvidar otros casos, como el del cuento de Jonquet, que también podría formar parte de una selección de relatos de humor negro, etcétera.
¿Consideras que los relatos aquí reunidos aportan nuevos tópicos, un modo diferente en el tratamiento de los temas o en el diseño de los personajes? ¿Cuánto hay de novedoso en este conjunto de relatos, o siguen las líneas tradicionales de la serie negra?
Los tópicos mayores de la novela negra quedan fijados desde una fecha temprana. La publicación de Cosecha roja en Estados Unidos data de 1929 (aunque había aparecido por entregas un par de años antes) y en Francia aparece en los años 30. Entre los 20 y los 50 surgen todos los personajes prototípicos. Tras la Segunda Guerra Mundial, un puñado de escritores franceses, que han asimilado la lección de Hammett, Chandler y sus compañeros de filas, adaptan esos tópicos a su propia realidad. No obstante, habrá que esperar hasta los años 70, con Manchette y compañía, para que pueda hablarse de una verdadera eclosión de la novela negra gala. Por otra parte, hay que tener en cuenta que estos autores tienen una base cultural diferente. Si en los pioneros norteamericanos se dejaba sentir la influencia de la generación perdida y el behaviorismo, los franceses se desenvuelven en un contexto intelectual en el que el existencialismo, el estructuralismo, el situacionismo, el teatro del absurdo…, han calado profundamente. Pero, sobre todo, estamos en plena resaca del Mayo del 68, y muchos de estos escritores, desencantados, encuentran en la novela negra un medio para expresar su inconformismo. Manchette, Daeninckx, Manotti, etc., van a lanzarse a una verdadera labor de zapa de la ideología dominante, desvelando pasajes ignorados o falseados por la historia oficial. Digamos que combinando los métodos del historiador y del reportero con los propios, estos novelistas llegan donde el reportero y el historiador no pueden. Salvando las distancias, ese era también el método de Émile Zola, por ejemplo. Yo estudié Historia Contemporánea y entonces Germinal formaba parte de nuestra bibliografía. Pues bien, paradójicamente, Asesinatos archivados, que narra la investigación de un asesinato con la matanza de 200 manifestantes argelinos a manos de la policía parisina como trasfondo, y tuvo mucho que ver con el clima de opinión que desembocó en el proceso contra Maurice Papon (jefe de aquella policía), es hoy lectura recomendada en muchos institutos franceses. ¡Una novela negra!
Así que, volviendo a tu pregunta, más que aportar nuevos tópicos, lo que hacen los franceses es introducir algunas temáticas paralelas, como las relacionadas con la guerra, el terrorismo, los crímenes de Estado, etc. En cuanto a los personajes, tal vez tiendan a ser menos individualistas que los americanos y a tener un trasfondo psicológico y “filosófico” más denso, pero esto es discutible.
El género negro francés es mal conocido en nuestro país, lectores de la novela negra norteamericana pueden tener ciertas reservas hacia él…
Es verdad que algunos fans de la novela negra norteamericana suelen tener ciertos prejuicios hacia la francesa. De hecho, ahora que estamos en pleno boom de las literaturas policiales y nos llegan autores de los rincones más insospechados, hay quien los hace extensivos a todos los no norteamericanos, a los que consideran meras imitaciones o localismos. Pero no creo que sea una actitud generalizada. Evidentemente, la fuente común es la novela negra estadounidense clásica, y todos los autores actuales, ya sean latinoamericanos, chinos o yanquis, beben de ella y cargan con el peso de tamaño legado. A partir de ahí, y de la propia tradición literaria, cada uno de ellos elaborará una obra que, en los mejores casos, será un verdadero espejo de su sociedad, como fueron las de los hard-boiled, y nos ofrecerá algo más que puro entretenimiento. En ese sentido, la aportación de Sciascia, Dürrenmatt, Scerbanenco, Manchette, Daeninckx, Lucarelli o Nesbo, por ejemplo, no tiene nada que envidiar a la de la mayoría de sus colegas del otro lado del Atlántico. En cuanto a la acusación de localista, la verdad, no veo por qué seguir las evoluciones del investigador de turno mientras se desayuna unos bagels de Kossar’s antes de acercarse hasta el Meatpacking District para apretarle las clavijas a un traficante de crak tendría que ser más interesante que hacer lo propio con uno que se zampa unas paupiettes en un bistrot de Pigalle y lee L’Équipe mientras espera a un confidente, filias y fobias gastronómicas aparte, naturalmente.
A quienes tengan dudas sobre la salud del género en Francia, les recomendaría la lectura de Cuerpo a tierra (Manchette), Asesinatos archivados (Daeninckx) y Sendero sombrío (Manotti), todos disponibles en castellano…, o de La feria del crimen, por supuesto.
¿Cuáles han sido los criterios de selección de los autores? ¿Podríamos decir que se trata de una muestra representativa de la producción de género negro en Francia? La feria del crimen pretende reflejar la gran diversidad de temáticas y vertientes del género negro-criminal francés entre finales de los años 70 y la actualidad, periodo que se corresponde con la renovación emprendida por Jean-Patrick Manchette y prolongada por, digámoslo así, las dos “generaciones” de escritores posteriores. La intención era que el lector español tuviese una buena panorámica de lo que en Francia llaman néo-polar, en su vertiente más “negra”. Con estas premisas, la selección tenía que ser lo más amplia posible. Por otra parte, la vaguedad de las fronteras entre géneros y subgéneros a la que nos referíamos antes nos autorizaba a incluir, atendiendo a criterios editoriales, a algunos autores cuya adscripción al género negro parecería discutible, pero sin los que el paisaje quedaría incompleto. Así que creo que, para bien o para mal, la representatividad de la muestra es absoluta.
La novela Recursos Humanos del colombiano Antonio García Ángel será llevada al cine. Esta novela contó con la asesoría literaria del escritor Mario Vargas Llosa, escogido por la Iniciativa Atística Rolex para Mentores y Discípulos. El diario colombiano El Tiempo informó que la distribuidora independiente Babilla Cine se ha lanzado a producirla y el proyecto tiene buenos augurios. El Festival de Cine de Guadalajara lo escogió para participar en el III Encuentro Iberoamericano de Coproducción Cinematográfica que se llevó a cabo del 23 al 29 de marzo. El film se estrenará en el 2008.
¿Por qué la historia que cuenta La Metafísica y el mono se desarrolla en la Grecia del siglo XIX? ¿Qué elementos aporta este contexto y circunstancia susceptibles de ser actualizadoso entendidos como contrapunto de nuestros conflictos de hoy?
La verdad es que tuve mis dudas a la hora de situar la acción, no tanto en el tiempo pero sí en el espacio. En un primer momento pensé en la España de la invasión napoleónica. Pero al final acabé concluyendo que la Grecia de la revuelta contra la ocupación turca resultaba un soporte más adecuado. Aunque de modo muy vago, yo tenía en mente construir un híbrido de parodia de la epopeya homérica, burla de la novela histórica y homenaje a la picaresca y al cuento moral del dieciocho.
Y a esos fines, la Grecia de comienzos del diecinueve y, en especial la remota región del Mani, me pareció un paisaje muy útil, por cuanto combina una serie de confusas memorias clásica, una atmósfera de conflicto entre oriente y occidente (que me interesaba destacar y no encontraba en España) y una ingenua fe en el progreso que se rompe las narices a diario al chocar contra la realidad cotidiana.
Toda tu obra muestra «marcas» del autor atravesadas por una deliciosa ironía ¿Es la ironía una manera «saludable» (o no) de ver el mundo? ¿Por qué?
«Saludable» es mucho decir. Yo lo rebajaría a «terapéutica». Mi ironía no es una opción voluntariamente asumida, sino un desesperado mecanismo de autodefensa. Tal y como está el mundo (en realidad, tal y como es el mundo, porque el mundo ha estado siempre poco más o menos), la pregunta más habitual que me planteo al levantarme es: «Me tiro a un barranco o me lo tomo a guasa». Y, qué se le va a hacer, no soy un héroe.
La trama de La Metafísica y el mono, además de manejar el absurdo de las situaciones, llega incluso a «lo esperpéntico», ¿Se trata simplemente de un gesto lúdico, o encierra alguna intención simbólica o metafórica?
Las dos cosas. Todo es en el fondo lúdico y todo es también metafórico. Crear es a la vez jugar y mutar. Luego está, evidentemente, el que uno es como es y las cosas son como son. Yo recuerdo una respuesta de Buñuel, cuando le preguntaban sobre los elementos surrealistas de su obra. Buñuel contestaba más o menos (cito de memoria): «No; es que en Calanda somos así». Y algo hay de eso en mi forma de ver el mundo. Al lector pueden resultarle esperpénticos muchos aspectos de mi obra; a mí, sin embargo, me parece que, si nos fijamos bien, el mundo es así.
Además de la novela, género que dominas, has incursionado en el relato. Técnicamente, ¿qué te aporta un género a diferencia del otro según los temas a tratar?
Las diferencias son exclusivamente técnicas. Yo he compaginado siempre la novela con el relato y con la poesía, sin haber sentido jamás que me estaba moviendo en un universo substancialmente diferente. Cada género te plantea unos problemas específicos de composición, pero nada más. Lo esencial es decir algo. Y en esa guerra vale todo: la novela de ochocientas páginas y el poema de cuatro versos.
Se sabe que resides fuera de España desde hace muchos años, ¿te consideras un emigrante empedernido, un viajero, un exiliado, alguien con vocación de desarraigo? ¿Consideras que esta distancia ha determinado en gran medida algunas de las características de tu obra?
Me considero un ser humano. Ni emigrante, ni exiliado, ni desarraigado, ni gaitas en vinagre. «Vivir en el extranjero» quiere decir para mí muy poco. ¿Qué es eso del «extranjero», del que tanto se habla? Yo no tengo la sensación de haber estado jamás en él. En ninguno de los países en que he vivido me he encontrado con que sus habitantes tuvieran cuatro manos o siete pies. Pelo más pelo menos, todos me han parecido muy similares a mí mismo: un perfecto desastre con sorprendentes y esporádicos momentos de lucidez que, por lo general, tampoco solucionan nada.
El conflicto profesional que sufre el protagonista de esta novela implica, casi inmediatamente, una reacción en cadena que contamina las esferas más íntimas de su vida ¿Crees que hoy, sobre todo en las grandes urbes, es imposible separar las esferas de la vida profesional o externa de las intimidades de pareja o familia?
Esto es paradójico. Edward Thompson describió los tempranos efectos de la revolución industrial en la familia en su obra The Making of the English Working Class.Afirmaba que cada momento de la especialización y diferenciación industrial golpeaban directamente en la economía familiar, perturbando las relaciones entre marido y mujer, padres e hijos, e introduciendo un corte cada vez más profundo entre «trabajo» y «vida».
Según los estudios más recientes, una de las pautas de evolución de la familia es la creciente implantación del modelo nuclear, motivado, como se sabe, por la mayor movilidad geográfica dentro de una economía industrial en la que el trabajo se vende por dinero, y caracterizado por la privatización del espacio residencial y por una progresiva separación entre la esfera laboral y la doméstica.
Pero, ¿significa esto que las esferas pública y privada tiendan a independizarse una de otra? ¿O, más bien que, al pretender mantenerlas separarlas, lo que intentamos es paliar, en la medida de lo posible, las repercusiones negativas que el funcionamiento de la primera pueda llegar a tener en la segunda?
Frente a las tesis de Talcott Parsons que preconizaban el aislamiento de la familia nuclear como consecuencia de la pérdida, por un lado, de su función productora, y por otro, del valor del parentesco, se han ido alzando otras con las que estoy de acuerdo. Estas no ven tal complementariedad funcional entre sociedad y familia, sino desarmonía y solapamiento. Me refiero, de una parte, a aquellos enfoques que contemplan la familia como una unidad de producción, con costes diferenciales derivados de las posibles elecciones. (Nadie duda hoy en día que la decisión de tener hijos o de trabajar fuera de casa, en el caso de la mujer, no es inocua, y que, más allá de sus consecuencias domésticas, tiene manifiestas repercusiones en la economía nacional.) Por otra parte, parece innegable que la familia sigue siendo, aún hoy, un potente proveedor de servicios —cuidado de los ancianos, enfermos, disminuidos físicos y psíquicos—, servicios que el Estado de Bienestar, por el momento, no parece estar en condiciones de prestar.
Tal vez, la prueba de esa interdependencia de esferas sea, pues, el rasgo de poliedricidad que se observa en las formaciones familiares, respuesta, quizá, a unos límites cada vez menos precisos entre lo privado y lo público.
El propio título de tu novela, Alianzas duraderas, ¿encierra alguna ironía? ¿En qué sentido?
A mí me parece que hoy en día casi nada posee sólo su valor literal o, más bien, que casi todo encierra una ironía acerca de sí, lo que lo transforma casi en literario.
En antropología, «alianzas duraderas»es un término que designa aquellas coaliciones entre individuos que se producen como consecuencia del matrimonio. El matrimonio sería, pues, parafraseando a Levi–Strauss, un intercambio de prestaciones totales, incluyendo bienes materiales, valores sociales, privilegios, derechos y obligaciones, y se opondría, por lo tanto, a las relaciones más naturales y «obligatorias» representadas por el parentesco.
¿No es irónico?
Un «tío» es un «tío» para toda la vida, en cambio, un matrimonio... se puede romper.
Pero... ¿es siempre así?
En la novela yo me pregunto en qué consiste la durabilidad de estas alianzas. Dónde está su fuerza. Porque, el intercambio no es siempre tan diáfanamente ventajoso, sino que, muy al contrario, a veces parece acarrear una considerable pérdida de integridad, de identidad y hasta de cordura.
¿Por qué tu protagonista es precisamente «antropólogo»? ¿En qué medida este identificador se convierte en un elemento simbólico o en una herramienta para explorar, con determinada mirada, su entorno y su propia circunstancia?
Si casi nada posee sólo su valor literal, si casi todo es parodiable, ¿por qué no también el discurso? El discurso convencionalmente literario ha perdido parte de su vigencia en un mundo como el de hoy. No es de fiar, precisamente porque intenta serlo. Servirse de él de manera netamente transparente resulta tan indecoroso como emplear el discurso científico para describir la realidad.
Hoy en día es impensable tomarse en serio las «grandes cuestiones». No hay objetividad, ¿cómo podría haberla? Lo único que hay es un triste intento por simular el orden, la justicia, la verdad. El discurso, cualquier tipo de discurso, es, más que nunca, una impostura.
Quizá por eso el protagonista de mi novela es un antropólogo en paro que trata de describir lo que le pasa con palabras científicas, frías, pero con una mirada de gañán, con una disposición de desesperado. El resultado es ridículo, insuficiente, demencial.
Las complejidades de la vida profesional e íntima han sido temas recogidos en tus libros anteriores de uno u otro modo, ¿Alianzas duraderas avanza en la misma dirección, profundiza y se centra aún más, o intenta nuevas búsquedas y nuevos planteamientos sobre estos grandes temas?
Lo que intento, siempre, en mis libros, es adentrarme en el interior del individuo. La conciencia es una gruesa capa de discurso que lo dificulta enormemente, y es lo que yo he tratado de penetrar mediante la exploración de pulsiones, accidentes, castraciones, violencia. En mis anteriores libros había una exploración más íntima, más centrada en la psicología individual, si es que ello existe. Los problemas derivados de la convivencia, de la comunicación, del aislamiento, constatados a partir de un «ego» y, en consecuencia, parcializados. En Alianzas duraderas continúa esa exploración y esa parcialidad. Es imprescindible que un personaje emerja, que se constituya como singularidad para hacerse eco de aquello que (le) acontece. Solo que en esta novela, el personaje ya no mira únicamente hacia adentro. Al dejar atrás la perspectiva del «ego», tiene que adentrarse en una dimensión más social, en la que, las respuestas y las preguntas que lo acosan están dentro y están fuera de sí. Ya no es un “ego” quien se responsabiliza, únicamente, del discurso, sino un «nos». De ahí, debo decir, el final de la novela. Un final que quizá pueda sorprender.
Algunas preguntas a Nazanín Amirian y Martha Zein sobre el conflicto en Oriente Próximo
Estamos ante una obra acerca del conflicto bélico en el Medio Oriente, estructurada a manera de preguntas como puntos de partida para la reflexión. ¿Cómo nace la idea de esta peculiar estructura? Nazanín Amirian: El libro está dirigido a todos los públicos y no sólo a los analistas políticos. Por lo que, las dos autoras que tenemos experiencia en la docencia, pensamos que podría ser una excelente fórmula para explicar de forma sencilla, clara y concisa temas complejos y enredados intencionadamente. Y creo que hemos logrado el objetivo: colocar juntas las mentiras, para que los lectores descubran su relación y sus objetivos ocultos, y que éste método sirva de herramienta para deshacer las manipulaciones de información en futuro.
Vuestro ensayo está situado, temáticamente, en el epicentro de los conflictos internacionales de mayor actualidad ¿Consideran que esta «cercanía» podría afectar alguno de los enfoques aquí planteados, o, por el contrario, vuestro libro cuenta con dicha «actualidad» como uno de sus limitaciones y valores de análisis? Martha Zein: Desgraciadamente, la actualidad lo único que hace es confirmar los datos y los análisis del libro. Creo precisamente que en manos de los lectores el ensayo adquirirá más valor pues comprobarán que a veces una buena información y un buen análisis permite adivinar el futuro.
Cuando se revisa el índice de este ensayo, nos llevamos la doble impresión de que estamos ante una obra absolutamente necesaria, y que a la vez lo dice todo sobre el conflicto del Medio Oriente. ¿Qué zonas de análisis o enfoques han decidido no abordar este libro? ¿Por qué? Nazanín Amirian: Todo lo relacionado con la situación del Líbano, Siria y Palestina. Es obvio que hay la suerte de estos países está muy ligada a la guerra contra Irak y el acoso contra Irán, sin embargo era imposible profundizar todos esos temas en pocas páginas, por lo que decidimos centrarnos en Irán y para que los lectores pudieran conocer los objetivas reales de esta nueva aventura bélica, vimos necesario recordar cómo nos tomaron el pelo para justificar las invasiones a Irak y a Afganistán.
Una mirada tan aguda sobre el tema en que se centra este libro, ¿nos ayuda a entender cuestiones políticas y sociales históricas más allá de la guerra en el Medio Oriente? Martha Zein: Uno de los criterios de la investigación que respalda este libro es que el presente tiene una trayectoria que no sólo lo explica sino que le otorga de una lógica interna, por eso se ha contrastado cada información, se ha indagado en su pasado y se han establecido vínculos reveladores. De este modo, Irán descubre su lado oculto mientras que las relaciones de este país con Occidente (en particular con EEUU e Israel) adquieren otro valor.
Se ha repetido mucho que la primera baja en una guerra es la información, sin embargo, este ensayo parte de enfoques rigurosamente documentados. Las fuentes para la información acerca de lo que «realmente» ha ocurrido en el Medio Oriente, ¿están al alcance de todos? ¿Existen algunos «mitos» o tergiversaciones que el hombre de hoy acepte como «grandes verdades» en torno a este conflicto? Nazanín Amirian: La red sí que es una herramienta estupenda para llegar a esta «información alternativa», aunque también es cierto que mi acceso a la prensa persa ha hecho posible que el libro pueda recoger aquellas opiniones y visiones de los ciudadanos de los países tratados que no son traducidas en las lenguas europeas. Y justo allí aparecen esos «mitos» que se han convertido en grandes verdades: «Que los pueblos de Oriente Medio son igual de fanáticos y peligrosos que sus dirigentes, y justo por ello debemos emprender una misión civilizadora para eliminar su amenaza». Nuestro libro lanza el siguiente mensaje: «¡Ciudadanos de todo el mundo abran los ojos!».
Martha Zein: No, no lo están. En momentos de paz el rapto de la información también existe, esta vez en nombre de intereses económicos y políticos. La condición persa de Nazanín, su conocimiento de la lengua y de la historia de su país, de los referentes culturales y sociales del mundo árabe y su formación en Política Internacional, garantiza un análisis completamente distinto al que estamos acostumbrados.
El principal tabú es la vigencia del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y su trasnochado reparto del poder nuclear en el ámbito internacional y el doble rasero que utilizan para dar la legitimidad o no al acceso a este tipo de carrera armamentística. Por otro lado está la poco cuestionada política de “doble contención” de EEUU en la zona, ni siquiera por parte de los analistas políticos.
Cálamo es una librería especializada en creación literaria y humanidades. Entre la enorme cantidad de publicaciones, Cálamo selecciona su fondo bibliográfico con un solo criterio: la calidad. Mayo será el mes dedicado a promover el fondo editorial y novedades de LdT, donde podrán encontrar libros de Rafael Reig, Elia Barceló, Kjell Askildsen, Cristina Cerrada, Carlos Eugenio López, Rafael Courtoisie, entre otros.
Librería Cálamo abrió sus puertas en octubre de 1983. Venticuatro años después siguen reivindicando el viejo espíritu librero: hablar con los clientes, conocerlos como lectores y aconsejarles en la medida de sus posibilidades y conocimientos.
Para Librería Cálamo vender buenos libros implica seleccionar: arriesgarse. Cada año se edita más, las novedades inundan las librerías empujando a las que ayer lo eran. Librería Cálamo entiende que el libro necesita reposo, tranquilidad, tanto al leerlo como al venderlo. Por eso crean sus propios best sellers.
Desde Lengua de Trapo entendemos la labor del librero como una manera de leer: personas dinámicas, interesadas por el acontecer cultural y social a las que les gusta leer. Bajo este lema, la librería del mes es Librería Cálamo* donde lo que el lector comprará será la manera de leer de Francisco Goyanes.
* Librería Cálamo está en la Plaza San Francisco, 4 – 50006 Zaragoza.
T. 976557318
Web: http://www.calamo.com/
E-mail: calamo@calamo.com
Lugar recomendado por Lengua de Trapo en la antigua editorial e imprenta de Pérez Galdós
El placer y el asombro del arte y la literatura Hotel Kafka*. Con este nombre se ha constituido un grupo de artistas y escritores cuyo fin es crear un proyecto de educación para la creación artística a través de cursos y talleres.
Hotel es el albergue, es el lugar que acoge y cobija, pero en el que sabes, al mismo tiempo, que no podrás quedarte. Y Kafka es símbolo de las mutaciones, es la puerta hacia el umbral del futuro, una puerta que cruzarás porque lo de fuera ya lo has visto.
El Claustro
En Hotel Kafka una sólida experiencia y la habilidad de enseñar es una capacidad única y valiosa. Por esta razón el claustro se compone de profesionales expertos, que conocen el significado del trabajo artístico y las herramientas creativas. Nuestro autor Rafael Reig es uno de ellos con el curso de escritura creativa.
Roberto Tejela nos introduce en un viaje al límite por el narcotráfico en Colombia
En El narco consorte tus personajes delinquen y a veces son despiadados, pero también flaquean, se enamoran y sufren. ¿Cuál es tu punto de partida para transmitirnos esta visión tan humana de un estado de cosas para muchos censurable?
El punto de partida es que hasta la acción mas censurable la realiza un ser humano, con sus sentimientos, alegrías y debilidades. Por traer a colación un personaje por todos conocido relacionado con el tema de la novela, al narcotraficante Pablo Escobar, el criminal más sanguinario de la historia de Colombia, lo mató la debilidad que sentía por su familia.
Sabemos que has trabajado en esta novela durante largos años, ¿es tu experiencia personal el motor principal para esta tremenda historia?
Desde mi punto de vista se escribe con las experiencias personales, con lo leído y con la imaginación, creo que esos tres elementos son imprescindibles para poder construir cualquier narración. Y lógicamente este es el caso de El narco consorte.
Siendo español, dedicas más de cuatrocientas páginas a una trama que se desarrolla en Colombia; eres, además, muy cuidadoso al penetrar y recrear la compleja realidad de dicho país sin hacer concesiones al costumbrismo ¿Ha sido Colombia para ti una suerte de «segunda patria»?
Nunca he llegado a considerar a Colombia como mi segunda patria, aunque sí me ha dejado una huella indeleble; de todas maneras, si algún día me pierdo que me busquen allí, en la costa del Pacifico.
Si alguien afirmara que eres una suerte de Jack London español del siglo XXI, ¿te sentirías honrado o estereotipado?
La sola pregunta me hace sentirme honrado
Después de esta primera novela, El narco consorte, ¿qué proyectos tienes?
Estoy trabajando en otra novela ambientada en Madrid y Bogotá, por el momento no tengo previsto salir de estas dos ciudades. En esta novela también se refleja otra tremenda realidad de Colombia…
Juanma Sánchez Arteaga, autor del ensayo ganador de Premio Caja Madrid, nos habla de la ciencia como herramienta de dominación social
El tema de fondo de tu libro es ambicioso y cuenta con una larga tradición en el pensamiento contemporáneo occidental. ¿Cuál consideras que es el principal aporte de tu enfoque en esta crítica del racionalismo científico? Quizás el aspecto que más me gustaría destacar en mi crítica al pensamiento tecnocientífico contemporáneo, tal y como aparece en la obra, es su equiparación con otras formas de creencias colectivizadas en las sociedades humanas, formas culturales consideradas habitualmente como “menos desarrolladas” que las de nuestras sociedades tecnológicas.
Tanto a un nivel teórico como práctico —en relación al “funcionamiento” de las ideas colectivas puestas en circulación dentro de una sociedad dada—, he intentado mostrar cómo las creencias científicas —incluso las teorías más ortodoxas y vanguardistas, cuando se las considera con el suficiente distanciamiento histórico o antropológico—, no son tan diferentes de otros sistemas culturales de pensamiento teóricos, tales como los mitos, las religiones, el arte…
¿Podrías mencionar cuáles son algunos de los mitos del racionalismo occidental cuestionados en tu ensayo?
En mi ensayo hablo básicamente de biología evolutiva. Por lo que respecta a las teorías sobre evolución humana, he intentado mostrar que nuestros esquemas científicos para explicar la aparición biológica del Homo sapiens —desde una perspectiva histórico—antropológica- no ocupan un lugar especial con respecto a otros mitos de origen conocidos. Por ejemplo, la explicación científica de la diversidad racial en nuestra especie se llevó a cabo, en términos evolucionistas, siguiendo esquemas conceptuales muy similares a los de mitos muy extendidos en numerosas culturas. Por ejemplo, la “raza caucásica” fue conceptualizada biológicamente, hasta tiempos relativamente recientes, como una especie de “cima de la creación” que ocupaba una posición privilegiada en la naturaleza, como una especie de “pináculo de la evolución. Todo esto se racionalizó de forma muy similar a como la mayoría de los pueblos se han explicado a sí mismos como el “pueblo elegido” en términos mitológicos. Obviamente, tanto el pensamiento científico como los mitos han funcionado históricamente como sistemas culturales de legitimación de determinadas estructuras sociales de dominación. El evolucionismo darwiniano y el imperialismo occidental decimonónicos, por ejemplo, están fuertemente ligados.
¿Desarrollo tecnológico y saber científico están siempre vinculados? ¿En qué medida?
No siempre. Existen teorías que no tienen una aplicación práctica directa. Pero de lo que no cabe duda es que el desarrollo tecnológico está orientado teóricamente por los pensamientos científicos ortodoxos en cada momento histórico. Y estos, a su vez, están fuertemente condicionados por componentes “irracionales” de la cultura, tales como las emociones y los intereses socializados por las clases encargadas de desarrollar ese pensamiento al servicio del poder (de quien reciben el sueldo).
La problemática que abordas en tu obra ¿atañe solamente al mundo desarrollado, o implica también territorios periféricos como África o zonas de Sudamérica? En mi opinión atañe al pensamiento humano en su totalidad. Indudablemente, la responsabilidad acumulada por el “mundo desarrollado” en la imposición de una determinada forma de pensamiento y de lógica a nivel global —la racionalidad instrumental de la tecnociencia contemporánea o, como la he denominado en la obra, la “lógica del dominio”— es infinitamente mayor, con respecto a otras formas culturales o sistemas de pensamiento, que se hallan en clara regresión, y cuya capacidad para la transformación material de la naturaleza (por no hablar directamente de devastación global) es mucho menor.
Mario Vargas Llosa presenta Recursos Humanos como una novela magnífica producto de una experiencia fascinante
Antonio García Ángel (Cali, 1972) presentó ayer en rueda de prensa la novela Recursos Humanos junto a su mentor Mario vargas Llosa, quien resaltó
«mi trabajo con Antonio García Ángel ha sido el de ser un lector privilegiado. La novela es magnífica, es una novela de humor. El humor no es incompatible con la literatura seria. Este es el caso de Recursos Humanos». Ambos escritores, mentor y discípulo, hablaron de la gestación de los personajes, de las tramas y subtramas que fueron estructurando esta novela, que «además de divertida es una novela muy bien construida, creativa y original. Ha sido una experiencia fascinante», finalizó Mario Vargas Llosa ayer en el Hotel Santo Mauro.
La prosa atrevida e innovadora
de Rafael Courtoisie seduce al jurado del
Premio Fundación José Manuel Lara
El Premio Fundación José Manuel Lara, encaminado a reconocer la mejor novela del año 2006, apuesta en esta sexta edición por autores más curtidos en los circuitos minoritarios y ajenos al escaparate y a la omnipresencia en los medios. Entre los seis finalistas se encuentra nuestro querido autor uruguayo Rafael Courtoisie con la novela Santo remedio, y Pablo Tusset, el autor de Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, aspirante con la novela En el nombre del cerdo.
El jurado compuesto por las editoriales Alianza, Algaida, Anagrama, Destino, Espasa, Mondadori, Planeta, Plaza y Janés, Pre Textos, Seix Barral, Siruela, Tusquets y Lengua de Trapo dará a conocer al ganador el próximo martes 13 de marzo.
Por su parte, Pere Gimferrer, representante de Seix-Barral, reconoció su admiración por Rafael Courtoisie, ganador del Loewe de Poesía, y elogió la «radicalidad de sus propuestas» y explicó que si como poeta era «visionario y fantasmagórico», en su faceta de narrador sobresalía «una gran rudeza, que inquieta al extremar el realismo».
El noruego Kjartan Flogstad nos sorprende
con una novela
sobre la búsqueda de raíces: Paraíso en la tierra
¿En qué aspectos de la vida cotidiana de Noruega se expresa ese «calor escondido» que alguna vez has relacionado con un denominador de tu literatura, el realismo ártico?
Hace más de un siglo, dos artistas noruegos crearon obras que todavía son expresiones universales del inicio de la vida moderna. Me refiero al cuadro «El grito» de Munch, y la novela «Hambre» de Hamsun. Creo que el grito desde la soledad nórdica y el hambre a una vida moderna y social vienen del mismo calor que se esconde dentro del frío ártico, y que todavía estamos buscando.
¿Crees que la Literatura escrita en lengua castellana «es una sola», o existe «algo» en la literatura latinoamericana que la hace distinta de la española?
Las ciudades grandes de América Latina parecen ser partes de Europa, ancladas a la orilla del nuevo continente. Me refiero sobre todo a los puertos que conocí en mi juventud, Buenos Aires, Montevideo, Río, Valparaíso. Para mí el aspecto clave de la vida y la literatura de allí siempre ha sido la marginalidad y el exilio. Esa experiencia es el «algo» que se expresa de una manera muy refinada en las letras latinoamericanas.
El realismo mágico, históricamente, ha conseguido plasmar aspectos del mundo latinoamericano que ya conservaban el germen de lo fantástico, ¿crees que el realismo mágico es patrimonio exclusivo y sólo posible con respecto al «mundo mágico» del continente americano, o también podría ser una mirada literaria próxima a otras realidades?
Lo que yo aprendí de la nueva narrativa latinoamericana es lo contrario. La vida en cualquier parte del mundo, sea en un pequeño pueblo industrial en la costa occidental de Noruega, o en un barrio madrileño como Vallecas, o en un campamento minero en Svalbard son tan mágicos o fantásticos como lo son las localidades exóticas como Llallagua o Bahía.
En esta novela, su protagonista, después de perder su trabajo, emprende un viaje desde Chile hasta Noruega en busca de sus raíces. ¿Ves en ello un caso particular y único que ha sido «novelado» en tu obra, o consideras que desde esta peculiaridad estás aludiendo a un fenómeno mayor, el de las actuales oleadas migratorias de Latinoamérica hacia Europa?
En mi opinión el exilio es una condición fundamental de la modernidad. Así que la suerte individual de mi protagonista José Andersen alude no sólo a los movimientos migratorios de Latinoamérica a Europa, sino también a todo refugiado y exilado, por ejemplo a los pakistaníes y somalíes que vienen a este país.
¿Consideras que la situación que aludimos anteriormente es un fenómeno cultural, económico y políticamente enriquecedor para ambas partes? ¿Debería el escritor asumir alguna posición ante ello?
Desde una perspectiva olímpica puede decirse que sí. Al mismo tiempo sabemos que en la práctica los costos humanos son enormes, en cuanto a pobreza, sufrimiento, angustia, soledad, xenofobia, y falta de comprensión. A lo mejor el escritor y el intelectual pueden asumir el rol de intérprete cultural ante ello.
Una de las grandes facetas que has cultivado ha sido la de la traducción literaria desde el castellano, principalmente de autores latinoamericanos, ¿este ejercicio de traslación lingüística, minucioso y creativo, ha influido de algún modo en tu propia manera de hacer literatura?
Durante mucho tiempo la novela misma, como género, estaba muerta y enterrada, según los filósofos más avanzados de Europa. Suena como una paradoja, pero tuve que viajar a América latina para descubrir mi propio idioma y convertirlo en literatura. Prácticamente aprendí a escribir prosa leyendo a autores latinoamericanos. Y la traducción es la manera más minuciosa y creativa de leer.
Recursos Humanos:
una radiografía social y una caricatura del oficinista
Recursos Humanos es fruto de un año de trabajo en estrecha relación y asesoría literaria con Mario Vargas Llosa como parte dela Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos. ¿Cuáles fueron los aportes, técnicos o de otra naturaleza, de un asesor tan renombrado como Vargas Llosa? ¿En qué consistió su ayuda? Le estoy muy agradecido por sus observaciones respecto a la arquitectura de la historia y los consejos que me dio durante la lectura total del manuscrito. Gracias a él han crecido mis ambiciones literarias y he depurado muchísimo mi estilo. Además, y quizá sea lo más valioso, Mario me mostró que el talento, por sí mismo, no es suficiente: el esfuerzo, la dedicación, el rigor y la disciplina para encarar la escritura son los que hacen florecer ese talento, los que permiten que no se malgaste. Por último, algo que trasciende la literatura y es aplicable a la vida: hay que defender los principios no importa con cuántos obstáculos y enemigos te vayas a encontrar, es necesario ser absolutamente coherente en los actos y las palabras. Por todo esto le estaré siempre agradecido.
Recursos Humanos explora con una mirada mordaz el ambiente de las oficinas en el mundo laboral de hoy, tema, por así decirlo, poco tratado en las literaturas actuales ¿Consideras que este ambiente tan específico y a la vez cotidiano es un terreno particularmente fértil para abordar los grandes y universales problemas de la condición humana?
Sí, sobre todo en este momento, cuando afloran todo tipo de libracos baratos sobre marketing y organización empresarial, fabulitas estúpidas donde explican con ratoncitos como se deben cumplir los objetivos, etc…Con esos detritus literarios se han hecho grandes obras, basta pensar en Cervantes y la novela de caballería, o Flaubert y las novelas rosa. El ambiente de oficina, además, se presta para hacer una radiografía social y también una caricatura del oficinista, con todos sus rencores y tedios.
Entre otras muchas cosas, se plantea que Kafka fue uno de los grandes maestros explorando la «cosificación» del individuo inmerso en sus sistemas laborales. ¿Con respecto a tu novela, Kafka ha envejecido o sigue siendo un visionario?
Kafka fue una referencia constante durante la escritura de este libro. Los espacios que imagina en El Desaparecido, El Proceso y El Castillo me inspiraron en la construcción de La Empresa. Además, esos funcionarios grises que despachan con cierto automatismo son un reflejo de los tristes cubículos que encontramos en las oficinas modernas. Kafka está más vigente que nunca. Mi novela le debe muchísimo a sus novelas, en particular a El Castillo.
El humor, cierto tipo de humor, atraviesa las páginas en esta novela, ¿se trata en este caso de un «recurso literario» o además es un «recurso humano» imprescindible en el individuo para enfrentarse al sistema y no morir en el intento?
Es un recurso literario, cómo no, pero también es un recurso humano en la medida en que le hace contrapeso a la crueldad que rodea al personaje, a la rabia que todo el tiempo aflora, a la frustración… sin el humor no habría matices en la novela. El humor es bueno cuando es negro, y yo quise que mi novela tuviera ese tipo de sarcasmo que no borra el dolor sino que lo hace agridulce.
¿Recursos Humanos está estrechamente ligada a tu obra anterior, o se trata de un terreno inexplorado para ti, y por consiguiente una nueva búsqueda?
Creo que en este trabajo hay intuiciones que había explorado en mi novela anterior, pero utilizadas de una forma más consciente. Considero que esta novela es más arriesgada que Su casa es mi casa, mi primera novela, porque aquí jugué con más puntos de vista, saltos temporales y cambios de estilo, cosas que me atemorizaban antes, cuando tenía mucha menos experiencia y, por supuesto, no tenía un tutor como el que tuve.
Libreros: una manera de leer
Librero, ra. RAE: Del lat. Librarĭus. Persona que tiene por oficio vender libros. LdT: Persona que vende una manera de leer.
Desde Lengua de Trapo entendemos la labor del librero como una manera de leer: el librero recomienda bajo palabra un título que responde a su pasión por la lectura. Pasión viva que compartimos desde la edición literaria responsable y comprometida con la calidad.
Bajo este lema, la librería del mes es El bandido doblemente armado* donde lo que el lector comprará será la manera de leer de Diego Pita.
Trenes hacia Tokio:
el archipiélago visto desde dentro
Algunas preguntas a Alberto Olmos, ganador del X Premio Arte Joven de Novela de la Comunidad de Madrid, Trenes hacia Tokio
¿Puede decirse que uno de los protagonistas de tu novela es la ciudad de Tokio? ¿En qué medida?
El protagonismo de Tokio en la novela, y el motivo de que el topómino figure en el título, está en el anhelo del personaje de abandonar su marginalidad profesional y personal y zambullirse en una de las ciudades más fascinantes del mundo. Los trenes que recorren todo Japón son, entre otras cosas, un transporte constante de ilusiones del campo a la ciudad; y de desilusiones en sentido contrario.
¿Cómo han influido los lenguajes audiovisuales y propios de Internet como los blogs en la forma «fragmentaria» de tu novela?
Lo han hecho hasta el punto de poder afirmar que esta novela ha nacido en la Red. Casi nadie sabe que llevo un blog en Internet, y que de ahí parten muchos de los textos e ideas del libro. Sin el impulso que le daban los lectores al blog, sin ese “cuéntanos más cosas”, no habría conseguido escribir Trenes hacia Tokio, que es una novela cuyo borrador, por decirlo de alguna manera, estaba on line.
El personaje principal de Trenes hacia Tokio se revela como vouyeur dentro de los trenes. ¿Son los trenes además un espacio simbólico en tu obra, o simplemente un ambiente para la psicología del personaje?
Adoro los trenes. Me gusta cómo violentan a las personas. Primero, anulando el concepto (muy nazi, por cierto) de espacio vital; después, democratizando su estatus: todos son pasajeros; finalmente, haciendo que se vivan pequeñas historias casi siempre tácitas (lo que equivale a la literatura). En Japón tomé muchos trenes y me pareció que el país estaba ahí.
La primera escena de País de nieve de Yasunari Kawabata consiste en que el protagonista contempla obsesivamente a una joven reflejada en la ventanilla de un tren. ¿Se trata de una coincidencia o podemos hablar de algún tipo de influencia de la literatura japonesa moderna en tu obra?
Tristemente creo que la literatura japonesa es bastante mala, desde luego mucho peor que su cine, que es excepcional. La influencia más palpable en muchos de mis capítulos puede ser la de los cuentos de Raymond Carver, aunque a veces se me alegraba el día y sonaba como Fernando Vallejo, que es el mejor escritor del mundo.
Mucha literatura se alimenta de las obsesiones de su autor. ¿Tiene esta afirmación algo que ver con Trenes hacia Tokio? ¿En qué medida estamos ante una obra autobiográfica?
Es totalmente autobiográfica. Es decir, una versión interesada de mi vida. Es decir, no es autobiográfica. Es decir, ¿tanto importa?.
El último premio Lengua de Trapo de Novela:
uno de los libros del año según El Cultural
La selección y el balance de los críticos de El Cultural de los mejores libros de ficción del 2006 ha colocado la novela ganadora del XII Premio Lengua de Trapo de Novela en el octavo lugar: «El resultado, según Santos Sanz Villanueva es una novela divertida, con magníficos aciertos concretos tanto verbales como, sobre todo, de situaciones de un autor que apura los límites del género».
Votaciones de los críticos: Germán Gullón: 1. El disparatado círculo de los pájaros borrachos, de Juan Aparicio-Belmonte. Santos Sanz Villanueva: 1. El disparatado círculo de los pájaros borrachos, de Juan Aparicio-Belmonte. Ricardo Senabre: 1. El disparatado círculo de los pájaros borrachos, de Juan Aparicio-Belmonte.
Babelia destaca la narrativa de Askildsen
como territorio literario por descubrir
EL ARTE DE LA DESDICHA
por Winston Manrique (Babelia, 30-12-06)
«Uno de los más respetables escritores noruegos vivos que lleva más de medio siglo como aséptico notario de la soledad y del solitario. De aquello que acecha a las personas solas, en pareja o en compañía. Su último libro de relatos editado en España,Los perros de Tesalónica, así lo confirma. Askildsen logra mostrar los miedos agazapados y la hibernación de los rencores, del cinismo de la maldad, de la infelicidad de la rutina y de los sentimientos que el ser humano esconde bajo bellas y formales palabras y gestos. Arrostra con pulso firme y elegante los fantasmas interiores que arrastran las personas en las situaciones normales. Da cuenta del tictac del desaliento emocional hasta convertirse en un gran escritor del relato».
"La única forma de enfrentarse a esta Aldea Global es con humor "
Rafael Courtoisie nos habla de su última novela Santo Remedio
Numerosos escritores y pensadores han sostenido la hipótesis de que un contexto político hostil o frustrante es capaz de determinar las esferas más íntimas del individuo, como son su relación con la vida y la muerte, con sus seres queridos o con la sexualidad. ¿Puede decirse que tu novela comparte esta hipótesis en algún sentido?
Un escritor con ganas escribe casi bajo cualquier circunstancia, pero el contexto hostil pone en funcionamiento mecanismos de creación relacionados con lo más profundo, con lo subconsciente, instinto sexual e instinto de muerte incluidos. Mi novela tiene que ver con esa hipótesis y con la posible respuesta que la narrativa puede dar a un mundo que a veces parece irse, con cierta solemnidad y gracejo, a la mismísima mierda.
Tanto por el manejo de buenas dosis de ironía, como en lo desmesurado o absurdo de ciertas situaciones, se percibe cierto influjo de Kafka en tu novela. ¿Consideras que gran parte de nuestro mundo es esencialmente kafkiano?
Kafka es un tío bueno que está presente en los lugares donde suelo escribir, por eso trato de evitar el uso excesivo de insecticida. Pero aunque suene soberbio este mundo ya es extra kafkiano, en unos años Kafka se leerá, como los relatos de Andersen, a los niños más pequeños. La única forma de enfrentar esta Aldea Global o Glocal es con humor y un universalismo irónico, con una rabia alegre pero jamás resignada. God save Kafka!!
Tus personajes se enfrentan a una situación límite, la de la eutanasia. ¿Consideras que este aspecto fundamental de la trama tiene además un valor simbólico dentro de tu novela?
Por supuesto que sí. El tema eutanasia es uno de los temas centrales de la novela. Pero no se trata de un planteo ético más… la eutanasia aquí funciona como una gran metáfora de un inicio de siglo desquiciado no solo por los conflictos y la violencia, sino además por la violencia de la hipocresía.
La humanidad siempre ha sido violenta. ¿Crees que nuestra época tiene maneras más sutiles o esencialmente distintas de vivir la violencia?
Siempre hubo violencia, pero la sutilización de la violencia es un producto de la casi fenecida postmodernidad y del extraordinario desarrollo de los mass media. La postmodernidad empieza con la caída del muro de Berlín y termina, simbólicamente hablando, con la caída de las Twin Towers... Las torres son derribadas con tecnología de la edad de piedra, mientras que en la sociedad informática se derrumban torres conceptuales... ¿Qué piensas del compromiso social del escritor? ¿Te consideras un escritor comprometido, desencantado o cínico?
Ufffff!!! ¡Otra vez la pregunta sobre el compromiso del escritor! No estoy comprometido. Estoy felizmente casado. Pero no uso anillo de bodas.
FUERA DE SERIE, una nueva colección de Lengua de Trapo
La colección Fuera de serie nace del impulso y la convicción de Pote Huerta de que hay libros que merecen una edición especial, cuidada hasta el más mínimo detalle. La selección, exquisita y minuciosa, recoge títulos singulares, muchas veces inclasificables, para uso y deleite de los sentidos: libros celosamente elaborados para lectores exigentes.
Caligrafía en estilo tradicional y cursivo de Jorge T. J. Tseng
Traducción detallada al español y fonética pinyin de Silvia Ussía
Edición y prólogo de Pelayo Olazábal
¿Qué tipo de reto representó preparar esta edición española de El libro de los mil caracteres?
En un principio, el texto con el que nos puso en contacto el maestro Tseng no supuso ningún tipo de reto. El texto era una caja de sorpresas, y su mero descubrimiento nos llevó un tiempo, de manera que trabajamos con mucho interés y también con mucha tranquilidad también, por puro placer estético y curiosidad: a fin de cuentas era un texto decisivo en la cultura china, repleto de cualidades no sólo literarias, prácticamente desconocido para el lector español de hoy en día y que le podría resultar muy interesante. Más tarde la editorial se mostró interesada en nuestro trabajo, y nuestro reto fue presentar al lector hispanohablante una edición lo más completa posible que sirviera de introducción a un texto que consideramos una gema más o menos enterrada en el fango.
Además del trabajo de edición se sabe que en este libro han intervenido un calígrafo y una traductora, ambos altamente calificados, lo cual nos deja una obra bastante cuidada. ¿Qué podría representar este libro para los sinólogos de habla castellana?
El mundo académico hispánico ha mostrado en general una total falta de interés en los estudios sinológicos, de tal manera que hoy en día sencillamente no hay una sola cátedra de sinología en todo el mundo hispánico. Desde luego nuestro proyecto no tiene la intención de suplir las carencias académicas (y no sólo académicas, ya que estas revelan carencias más graves) de nuestro país. Pero seguramente contribuirá en alguna medida —eso esperamos, al menos— a satisfacer el interés, cada día más extendido, por un mundo, una cultura y una literatura que sólo ahora empezamos a conocer, y que por otra parte ofrece en muchos sentidos el máximo interés. En este caso, como en tantos otros, la gente común va muy por delante de las llamadas clases dirigentes.
¿Consideras que este libro va dirigido solamente a un público especializado o también puede tener aspectos de interés para un público más diverso? ¿Cuál es el lector potencial de este libro en España?
Si hablamos de público especializado, hemos de puntualizar que debido a los motivos antes expuestos, es decir, al desinterés sistemático y radical del mundo académico español por la cultura china, tal público no existe, salvo las excepciones pertinentes, es decir, salvo individuos excepcionales (en un sentido estadístico).
Esta es la primera vez que se presenta El libro de los mil caracteres al público hispano-parlante. Por lo tanto, el libro se presenta tanto al público especializado —cuya existencia desconocemos, salvo las excepciones individuales— como al público más diverso. En ningún caso esta edición pretende ser una edición erudita o para eruditos; nuestra intención era presentar una edición lo más cuidada posible dirigida al público más diverso. Y por otra parte, dada la naturaleza del texto original, el libro va dirigido al público más diverso como pocos libros en la historia de la literatura universal.
En cuanto a la segunda pregunta, el lector potencial es muy amplio. Pero seguramente, dadas las características de nuestra edición, las personas que más partido puedan sacar del libro sean las que se inician en el conocimiento de la lengua china hablada y escrita.
Estamos ante un clásico para aprender la escritura china. ¿Cómo se reflejan elementos fundamentales de la ideología y cultura chinas en su escritura? El Libro de los mil caracteres es un compendio de sentencias, apreciaciones morales y consejos dirigidos a los niños que en la antigua China aprendían a leer y a escribir. El emperador Wu Di, en un momento de la historia china en el que la transmisión de la sabiduría ancestral parecía peligrar, pensó que la mejor forma de transmitir sus principios y valores era mediante una cartilla escolar. En definitiva, eso es El libro de los mil caracteres: el medio de transmisión de una cultura sumamente compleja de una manera sencilla y accesible para todo el mundo, no sólo para los niños de China. Los principios que transmite, además, son de sentido común. Contrastados con nuestra realidad actual queda confirmado que el sentido común es el menos común de todos los sentidos. En cualquier caso, El libro de los mil caracteres, pensamos, es, por los objetivos que se propuso, una magnífica introducción a lo que se llama «la mentalidad china».
Este libro fue escrito hace muchos años con fines didácticos y es a la vez un poema. ¿Podría afirmarse que en la cultura china la búsqueda de la belleza también tiene un fin utilitario?
Los chinos siempre han sido un pueblo con un gran sentido de la forma, de la ceremonia y la proporción. Como en el mundo griego, la belleza acompaña a la inteligencia y la bondad. Todo ello contribuye a hacer la vida mejor, aunque no tenga precisamente un fin utilitario. Al final, el ser humano se parece bastante al ser humano, en todo tiempo y lugar.
Low cost: un nuevo orden social en una economía globalizada
La problemática que aborda este libro se centra en una de las grandes crisis de los últimos años, la de la clase media. ¿Cómo crees que esta crisis afecta culturalmente a nuestras sociedades contemporáneas?
Edoardo Narduzzi: Afecta porque la clase media ha sido una especie de clase contrarrevolucionaria, capaz de estabilizar las tendencias revolucionarias de los obreros. La clase media ha pretendido y recibido las constituciones liberales de hoy. Y también ha contribuido fiscalmente para producir y mantener lo que se llama estado del bienestar, welfare state.
Culturalmente una sociedad sin clase media es una sociedad con menos estabilidad y capacidad de proyectar el futuro. Pero es también una sociedad más abierta al riesgo y a las novedades.
¿Consideras que el llamado «fin de la clase media» es un síndrome esencialmente negativo o representa el síntoma de un cambio hacia un nuevo tipo de sociedad?
Edoardo Narduzzi: Las transformaciones nunca son negativas; es un síntoma de un cambio necesario para transitar de una economía material a una inmaterial y para hacer participar más países y ciudadanos del mundo.
La sociedad que llega es menos estructurada, menos típica, más fluida y flexible. Es una sociedad que necesita un nuevo contrato social para no implosionar.
¿Crees que la figura del burgués se ha quedado obsoleta como categoría sociológica?
Massimo Gaggi: Sí. Por ejemplo, en el país en el que vivo ahora, los Estados Unidos, la palabra “bourgeoisie” es sinónimo —con una connotación peyorativa— de “clase media alta”. Nuestra idea, tal y como la describimos en el libro, es que el terremoto de la globalización, que está alterando profundamente el mecanismo de las importaciones en el mundo occidental, está acelerando las causas que se encuentran tras la desaparición de la clase media, tal y como la definíamos en el siglo XX. Las condiciones históricas que permitieron el nacimiento de la clase media ya no se dan; tras la caída de la Unión Soviética, sobre todo, las condiciones políticas cambiaron repentinamente, abriendo paso a una nueva sociedad “desclasificada” cuya principal característica es el acercamiento por el “low-cost”.
¿Existe alguna relación entre la hipótesis de una crisis de la clase media tal como se plantea en este libro y el debilitamiento generalizado que sufre actualmente la clase media en países subdesarrollados del tercer mundo?
Massimo Gaggi: Los países subdesarrollados nunca han tenido una verdadera clase media. Han tenido una elite, o una clase predominante. Grupos de personas mejor informadas o relacionadas, como los comerciantes en los zocos de las ciudades del mundo árabe o iraní. Según mi punto de vista, su crisis es diferente: está más relacionada con la degradación de los sistemas políticos post-coloniales de muchos países del tercer mundo. La globalización, en cambio, está dando paso a una nueva clase media (pero de características muy diferentes a los modelos europeo y americano del siglo XX) en India, China, el sureste de Asia, parte de América Latina e incluso en algunos estados africanos, como Ghana.
¿Consideras que el fin de la clase media representa el fracaso del proyecto de Modernidad planteado por la Ilustración?
Edoardo Narduzzi: El fin de la clase media significa una evolución democrática en la organización social: se hace más larga la dimensión de ciudadanos que pueden participar con iguales oportunidades al desarrollo. Las oportunidades de vida son ahora mayores. Y para aprovechar las oportunidades falta ser culto porque el saber es más que nunca libertad: libertad de decidir, libertad de movimiento, libertad de invertir, libertad de aprender.
Celda 211(Colección Nueva Biblioteca 83) de Francisco Pérez Gandulserá adaptada al cine. La realización de la película estará a cargo de la productora española Vaca Films que ha confiado plenamente en la historia del autor sevillano. La adaptación cinematográfica de la novela puede tener un resultado excelente, ya que cuenta la historia de un funcionario de prisiones novato que se presenta en la cárcel de Sevilla el mismo día en que se produce un motín de presos. Enredado en un destino tan caprichoso como trágico, que lo obliga a utilizar al máximo los recursos de su inteligencia, este hombre va descubriendo que no es tímido, que no es débil, que quizá ni siquiera es un hombre bueno, como siempre había creído: es un superviviente nato al borde del abismo.
Escrita con un habilísimo manejo del punto de vista y de la voz narrativa, Celda 211 renueva el tema del hombre que se ve obligado a sobrevivir fuera de su medio poniendo al límite sus capacidades. Se convierte, así, en una obra con un argumento de tremenda contundencia, plagado de giros en la trama, y un personaje camaleónico arrastrado por un destino de intensidad trágica.
¡Enhorabuena Pepe!
Monteserín gana el VI Premio de la Crítica de Asturias en la modalidad de Literatura Infantil y Juvenil por el cuentoEnsin párpagos
Pepe Monteserínha ganado el VI Premio de la Crítica de Asturias en la modalidad de Literatura Infantil y Juvenil, por el CuentoEnsin párpagos (Sin párpados), del cual el jurado destacó la originalidad en la adaptación de una leyenda sobre el personaje mitológico del dragón, tratado de una forma magistral en un discurso actual y con ilustraciones muy apropiadas para el texto.
Pepe Monteserín, autor recientemente de la novela Matómelo Dumas y el ensayo La conferencia, ha ganado en años anteriores el Premio de la Crítica de Asturias en la modalidad de novela, libro infantil y juvenil, columnismo y relato en asturiano. Respecto a este libro ilustrado por Antonio Acebal el autor ha dicho: «Nunca escribí para niños; o mejor dicho, escribí para todas las edades al mismo tiempo. Si tuviera que contaros quién soy, desde los libros dedicados sólo al público infantil, os diría: "Soy Don Nadie". En resumidas, me dirijo a cualquier persona que sepa leer, pero mis amigos ilustradores me ayudan a llegar también a los que no sepan».
¡Enhorabuena Iban!
Iban
Zaldua gana el Premio Euskadi de Literatura en Euskera
Iban
Zaldua, autor de Mentiras, mentiras, mentiras,
Si Sabino viviría y La
isla de los antropólogos ha ganado el Premio Euskadi de Literatura
en Euskera por Etorkizuna (Porvenir), un libro de relatos que
aborda con ironía y escepticismo el complejo mundo de las relaciones humanas.
Desde
aquí os adelantamos que Porvenir será publicado en
esta casa editorial a inicios del año próximo.
No creo en los fantasmas,
pero sí en las personas fantasmagóricas
¿Cómo
surge la motivación para una antología crítica sobre el cuento
fantástico hispanoamericano del siglo XIX?
La principal motivación
ha sido la de recuperar una serie de cuentos que constituyen el auténtico
arranque del género fantástico en Hispanoamérica. La mayor
parte de las publicaciones sobre lo fantástico se han centrado en la novela
y en autores del siglo XX, por lo que, lamentablemente, se le ha prestado un cuidado
casi mínimo a esta cuentística, a pesar de su gran atractivo y de
su calidad literaria.
¿Existen motivos recurrentes en las historias
antologadas, o existe más bien una gran diversidad? Creo que uno
de los valores de esta antología es su heterogeneidad. Me propuse recoger
historias que mostraran la multitud de perspectivas de la literatura fantástica
en el estilo, la forma, la temática, la corriente o el periodo. Lo que
todas tienen en común es la proyección de situaciones extrañas
que provocan una visión inquietante, inexplicable e inesperada de la realidad
que sutiliza la sensibilidad hacia lo insólito.
¿Podría
decirse que el llamado realismo mágico tiene sus raíces más
inmediatas en el cuento fantástico hispanoamericano del siglo XIX? Lo
cierto es que el cuento fantástico hispanoamericano del XIX es un referente
ineludible no sólo del llamado realismo mágico sino de la literatura
fantástica americana actual. Lo real maravilloso apre(he)ndió del
fantástico el vínculo entre lo ordinario y lo extraordinario, pero,
si el realismo mágico no cuestiona la intervención de lo extraordinario
en el mundo representado, en el cuento fantástico lo sobrenatural es siempre
una amenaza.
¿Cuáles son los países mejor representados
en esta específica producción literaria decimonónica? Argentina
y México son los países que dentro del continente poseen la tradición
más rica del relato fantástico desde sus orígenes, y consideré
que este hecho debía quedar presente. No obstante, son veinticinco los
cuentos recopilados de autores de Cuba, Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia,
Chile, Nicaragua, Ecuador, Panamá y El Salvador.
Muchas veces
se ha tildado a la literatura fantástica de género menor, ¿qué
opinas de este criterio? Personalmente me parece arriesgado definir los
géneros con calificativos del tipo mayor, menor, género secundario
o subgénero. Cada género posee sus propios recursos técnicos
fuera de criterios de medida o jerarquía, y el fantástico precisamente
(más que menor) ha dado lugar a muchas y buenas historias. Otra cosa es
referirse a grandes libros, que, en el caso del cuento, podríamos hablar
de pequeñas grandes obras.
Algunas
preguntas al ganador del XII Premio Lengua de Trapo de Novela: Juan Aparicio-Belmonte
El
disparatado círculo de los pájaros borrachos es un título
raramente expresivo. ¿Qué tiene que ver dicho título con
los temas de fondo de la novela? El título toca varios aspectos
de la novela, y su misterio se resuelve d